jueves, 31 de marzo de 2011

DEJÁ QUE TE CUENTE UN CUENTO

MATÍAS Y EL RELOJ MÁGICO


El verano los había saludado calurosamente.
Matías y su papá estaban en Mar del Plata y se divertían todo el tiempo.

Una tarde, mientras salían de comer de Montecatini, Matías le pidió el reloj a su papá y el papá se lo dio.
En verdad, se lo prestó.

Matías era fan de Ben 10 y creía que con ese reloj que tenía una luz verde, él también se podría transformar en algún alienígena salvador del mundo.

El reloj, por cierto, no tenía los poderes del famoso Omnitrix, pero … pero …algo hacía.

Claro, que para llegar a descubrir ese misterio había que dar milagrosamente con una clave secreta.
Nadie sabía que ese reloj tuviera esos poderes, pero sin querer queriendo, tal vez de la mano de su imaginación, Matías accionó la clave inexpugnable.

Primero apretó el botón inferior derecho, luego tres veces pulsó el superior izquierdo e hizo dos movimientos más … que no vamos a revelar para no dejar la clave al alcance de cualquiera.

Lo cierto es que cuando se hizo la luz, del reloj salió un ser pequeñito que mirando fijo a Matías le dijo:

“Amo, yo soy tu esclavo. Pídeme dos deseos que te los cumpliré”

Matías inquirió: “¿Cómo, no eran tres los deseos?”

A lo que el ser ínfimo respondió con firmeza: “Yo soy el efrit del reloj y sólo cumplo dos deseos. Dímelos o calla para siempre”.

Matías pensó apuradamente y pidió:

“Quiero que este reloj se convierta en el Omnitrix”

El pequeñín dijo: “Concedido”

Y en la muñeca de Mati apareció el famoso reloj de Benjamin Tennyson.

Pero un minuto después, se escuchó una voz lejana pero profunda:
“Mati, dame el reloj que lo necesito”, gritó el papá.

Oh … ¿y ahora qué hago?

“Todavía tienes un deseo para pedir”, dijo el genio del reloj.

“Bueno –contestó Matías-, ya sé cuál es. Quiero que el reloj de mi papá vuelva a ser el que era”.

Concedido.

Y así, el insignificante geniecillo se las tomó más rápido que ligero al ver que los dos deseos se habían cumplido.

Matías le devolvió el reloj a su papá y se puso a escribirle una carta a los reyes para pedirles un Omnitrix.

Pero de juguete.






Mar del Plata, 14 de enero de 2011

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